Sería idóneo que al menos los 50 niños de la Unidad Educativa «Aprendiendo para el Futuro» pudiesen disfrutar de sus clases en plenas condiciones, pero no es el caso para los pequeños del sector Las Piedras, ubicado en el municipio Juan Antonio Sotillo.

Así lo dio a conocer el representante de uno de los estudiantes de dicha institución, quien prefirió no ofrecer sus datos personales.

«El olor por el bote de aguas negras llega a los salones y ya la fetidez se volvió costumbre. Esto afecta tanto a los niños como a los maestros», indicó el padre de familia.

Pero el centro de educación inicial y primaria no es el único afectado, por el constante derrame de aguas negras, ya que las más de 200 familias que habitan cerca del lugar, también se han convertido en víctimas.

Dicha información la ofreció el ama de casa Carmen Rondón, quien también indicó que tuvo que cambiar a sus niños de cuarto, porque en el anterior los olores no dejaban dormir a los chicos.

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Por otro lado, Rondón también señaló que el aseo urbano no pasa por el lugar, por lo que se ven obligados a pagarle Bs. 500 por cada bolsa a un carretillero que va de vez en cuando por los hogares de la comunidad.

«Nos sale muy costoso botar la basura, por eso a veces la quemamos o la amontonamos en una esquina a esperar que pase algún camión que nos haga el favor», sustentó.

En el mismo sentido, vecinos de este sector manifestaron su temor ante la inseguridad que reina en las calles luego de las 6:00 de la tarde, puesto que además de los altos índices delictivos, la oscuridad reina.
«Los bombillos de todos los postes fueron cambiados hace poco, pero eso duró cuatro días. Se robaron la mayoría y el resto se dañó», agregó.

Por estas fallas, residentes pidieron mayor patrullaje, tanto de día como de noche y además hicieron un llamado a la empresa encargada de la electricidad para que realice nuevamente el mantenimiento al alumbrado público, el cual es de suma importancia para los vecinos.